Ursula Bogner "Recordings 1969 - 1988" (Faitiche, 2008)

El otro día soñé que conocía a Ursula Bogner -alemana, ama de casa, farmacóloga y amante de lo esotérico-. En el sueño Ursula me llevaba de la mano al sótano de su casa, había construido un pequeño estudio casero donde por las noches después del trabajo daba rienda suelta a su obsesión casi patológica por los sintetizadores modulares. Era la Alemania de los sesenta y la señora Bogner me enseñaba patches que había creado para descubrir nuevos sonidos espaciales y yo me preguntaba en qué pensaría Ursula cuando estaba haciendo la colada o mezclando químicos en la más vil de las industrias mundiales, ¿ Subiría al salón de su casa a echarle la bronca a su hijo Sébastien por llegar tarde a casa ? ¿ Se le pasaría la pasta por intentar afinar un Buchla o un ARP ?, ¿Quién era Ursula Bogner ?.

Más que canciones per se la alemana construía formulas matemáticas precisas y saltarinas que deambulaban en el espacio de una forma inocente, casi naive, sin ninguna pretensión sesuda detrás. Algunas madres de familia tejen, otras leen novelas policíacas y la Bogner se lo pasaba bomba encerrada en el sótano de su casa de Berlin moviendo perillas, pinchando cables y creando secuencias. Si la mujer no fuera tan radicalmente ecuánime te la podrías imaginar tranquilamente bebiendo chupitos de orujo de hierbas junto Daphne Oram, Wendy Carlos o Delia Derbyshire, pero ya sabéis, el régimen Alemán de los sesenta no permitía esas cosas y la historia -y en gran parte la timidez de Ursula que se llevo a la tumba más de veinte años de exploración sonora- no colocó a nuestra heroína en el podio correspondiente .

Se nos hizo de noche a Ursula, a Sébastian (que luego me contaría su encuentro con Jan Jelinek en un avión rumbo a Vilnius, Lituania) y a mi pero yo no quería dejar de escuchar los colocados ritmos exploratorios que salían de ese sótano: burbujeantes perlas de dub retro-futurista, piezas para Tuba creadas a base de imperfecciones numéricas y grabaciones en cuatro pistas inspiradas en algo tan loco como el concepto de la energía Orgónica que se inventó Wilhelm Reich en los años treinta. Todo lo que allí sonaba parecía ser la musicalización perfecta para una jornada intensiva de trabajo en el MIT . Escuchar la música de Ursula Bogner era como destrozar una cuidada mansión hecha a base de legos con tus propias manos.

Desperté inquieto con un mensaje dándome vueltas en la cabeza, no recuerdo donde lo vi, decía algo así como "Dentro de todo hombre sintético existe una mujer eléctrica", y recordé la parte de mi sueño donde Jelinek se encontraba con Sébastien en ese avión rumbo a Vilnius y de pronto todos los detalles de la biografía de Ursula Bogner me empezaron a sonar sospechosos, la construcción de su historia y la evolución de sus sonidos algo misteriosamente planificado, un ejercicio de estilo construido con precisión Suiza, algo parecido a lo que eran Broadcast: una psicofonia hermosa de muchas cosas provenientes del pasado ...¿Quién era Ursula Bogner ?, ¿Dónde está ese sótano?, ¿Tenéis el móvil de Jan Jelinek?.