Tristan Perich “Parallels” (Physichal Editions, 2015)

Tristan Perich es de esos músicos que acostumbran a hacer instalaciones sonoras en salas de arte (esas fotos de promo tan divertidas) y que actúan ante un público cultivado que generalmente viste chalecos negros, lleva monóculo y se ha leído todos los libros de Jean Baudrillard. Perich hace lo que podríamos denominar alegremente MÚSICA DE MUSEOS. Para concretar un poco más diremos que es música museística del género sesudo. Si os gustan otros artistas amigos de la contemplación experimental (Terry Riley, Steve Reich) los cuarenta y seis minutos de la única composición de “Parallels” no os darán jaqueca de ningún tipo. Si no os gustan todos estos minimalistas no pasa nada, podeis correr tranquilos a poneros otra vez el disco de Cheetos Impala y nos dejais en paz a los demás.
Escuchando “Parallels” uno no sabría decir si es música que mira para adentro o para afuera, si va sobre átomos o sobre cuerpos celestes. No sé si avanza a toda velocidad o lentamente. Parece que todo está quieto pero si te fijas bien se van moviendo cosas, son como burbujas en el agua o motas de polvo flotando a contraluz. Bien por los museos, sí.