The Woolen Men "Temporary Monument" (Woodsist, 2015)

No hace falta más que leer la nota que acompaña el segundo disco de los Woolen Men (banda con base de operaciones en Portland, Oregon) para tener claro que están intentando con rabia lanzar un mensaje fuerte y claro. Si ya David Berman en algún momento alertó al personal con eso de "Punk rock died when the first kid said "Punk's not dead", en Temporary Monument Lawton Browning, Alex Geddes y Raf Spielman (los tres componen, cantan, tocan la batería, la guitarra y el bajo en este disco) lo tienen claro y lo cantan fuerte en "Life Is Hell" (uno de los 12 hits de este LP) : "..ya no pertenezco a este lugar, ya no pertenezco aquí contigo..confieso que no entiendo la forma de todo esto....de alguna manera he olvidado cómo conectar...".

Woolen Men son casi la personificación de libros como Our band could be your life de Azerrad o el fanzine Forced Exposure, su filosofía de Hazlo tu mismo y cuantas más veces mejor (este año sólo ya llevan editados -además de este nuevo disco- un directo, dos cassettes y dos singles 7") está reflejada de forma fantástica en este Temporary Monument. De principio a fin sus doce canciones de post-punk-semieléctrico-de-media- fidelidad te hacen recordar el por qué te gustaban tanto bandas como Minutemen, Mission of Burma, Replacements e incluso los primeros Wire. Me niego a pensar que alguien escuche canciones como "Clean Dreams" o "The Desert" y el corazón no le de vuelcos de alegría, si tienes orejas este disco es para ti.

En una era donde los gurús de los festivales de verano proponen ir a ver conciertos como si estuvierais picando excerpts del Itunes es pues un jodido placer encontrarse con un LP como este, cuya honestidad tanto lírica -todo el disco es una crítica visceral a la gentrificación y al negocio de la música en la actualidad- como musical es casi más punk que Crass mandando a la mierda a los Clash back in the day. Los de Portland han necesitado poco menos de media hora para hacer un disco que sería un delito no escuchar de principio a fin, algo que parece una locura hoy en día (año 2015, ojo) donde el street-cred de tu banda depende de una página web y tres Community Managers.

En Barcelona el Lupita del Raval ha cerrado y dos idiotas con pasta se acaban de mudar al lado de una nueva sala de conciertos que pronto también cerrará por las quejas de sus nuevos vecinos, el CBGB es ahora una tienda de ropa para gente rica y las reediciones de 50 pavos en vinilo de Led Zepellin adornan las paredes del loft de mi jefe. Portlandia, Barcelona-land, Berlin-land, Cracovia-land, estamos viviendo en parques de atracciones para nuevos ricos sensibles, el mundo está lleno de likes y "quizás voy al concierto"...es un momento oscuro amigos y -creedme- no hay mejor manera de abrazar toda esta oscuridad que poneros este Temporary Monument a todo volumen, abrid una cerveza y esperad con una sonrisa en la cara a que vuestro vecino empiece a picaros la puerta, seguro lo hará cuando se empiece a escuchar eso de "...y veo a mi ciudad cambiar bajo la influencia del dinero, en el lugar indicado la decisión errónea, en el lugar erróneo la decisión correcta...", agarraos bien fuerte...Aguantad ! .