Steve Hauschildt “Where All Is Fled” (Kranky, 2015)

Ayer me puse este disco para ir a dormir -como para pillar sueño- y acabé escuchándolo entero. Otra vez. Es la segunda noche que me pasa. Y es que se está bien escuchando a Hauschildt; mientras suena “Where All Is Fled” parece realmente imposible que algo malo vaya a suceder en el mundo, qué digo en el mundo: en el universo. Sé que jamás, jamás discutiría con mi novia escuchando a Steve Hauschildt. A menudo -bueno, de vez en cuando- pienso que la música es como un lugar. Es un sentimiento muy intenso, físico, primario. Los discos del de Cleveland (igual que pasaba con Emeralds hace años -qué tiempos aquellos!-) son un perfecto ejemplo: son emoción y sensación al mismo tiempo. Son como un sueño o un recuerdo, a veces borroso y otras veces más claro. Contienen una pureza y una calidez que cuesta encontrar en los otros dos millones de discos de ambient-kosmische-synth que se editan cada año. Se trata casi de alquimia: cómo se las apaña para mantener el interés durante una hora y diez minutos? Es un jodido misterio. Melodías al sintetizador, texturas, drone, ecualización y uso del balance… “Where All Is Fled” mantiene en todo momento el pulso y la dirección. Hauschildt conoce el camino de las estrellas, es el Captain Kirk de los sintes.