Severine Beata "El Ojo Brillante" (Repetidor, 2018)

No tengo ni idea de tocar el piano, pero siempre que he tenido oportunidad de acercarme a uno me he quedado bastante rato “tocándolo” (haciendo el gilipollas, vamos), atrapado en su sonoridad de edificio religoso del siglo XVIII. Los sintetizadores son otra cosa, vale. Pero también me atraen mucho! De hecho diría que uno de cada dos discos que escucho están construidos partiendo de un sinte. Algunos ejemplos? Black Moth Super Rainbow, Suzanne Kraft, Grouper, Johnny Jewel, Michele Mercure, Isorinne, Mark Mothersbaugh, Fondation, Terlu, Les Halles… En una vida anterior yo seguramente tenía teclas, pillais la idea.

De entre todos ellos “El ojo brillante” (me encanta cuando te encuentras con títulos tan bien elegidos como este) es quizá mi favorito. Severine Beata es Marta Peláez, licenciada en musicología y residente en Málaga. Había tocado en bandas como Pianobomba y Chin Yi y ya colgó música como Severine Beata hace un par de años en Bandcamp (estoy sacando la información de esta ficha biográfica de La Fonoteca, la biblia de la música independiente estatal). En el disco contó con la colaboración de Javi Álvarez (mitad de Fluzo y Duo Cobra), que produce y toca en algunas de las canciones.

Es curioso cómo con un juego de sintetizadores alguien puede llegar a generar un conjunto de sonidos tan -ejem- mágico (no me gusta la palabra “psicodélico”) como la media hora que dura el disco. Igual que Bruce Haack, Delia Derbyshire o The Focus Group, Severine Beata nos hace entender los sentimientos y emociones de los planetas, las estrellas y los robots. Un tipo de experimentación casi naïf que huye de la confrontación y que proyecta luz y calor. “El ojo brillante”, uno de esos raros objetos artísticos perfectos.