Michaela Meliá “Music From A Frontier Town” (Martin HossBach, 2018)

Uno de mis podcast favoritos se dedica semanalmente a desmontar “Conspiraciones Paranoicas”...ya sabéis, aquellas de: “Hay una pizzería en Washington D.C donde Hillary Clinton trafica con niños”, “El hombre nunca llego a la Luna ! Fué todo un montaje orquestado por Kubrick” (tengo que reconocer que por esta tengo una debilidad irracional) o aquella de los llamados “Holocaust Denials”, que son una panda de tarados que se niegan a creer en el Holocausto inventando toda una serie de gilipolleces para justificar su sospechosa inclinación política hacia la extrema derecha.

Michaela Meliá (que bonito nombre por cierto) es una artista alemana que ha dedicado parte de su obra sonora a explorar las horribles consecuencias del Socialismo Nacionalista de Adolf por Europa. Para este “Music From A Frontier Town” la de Munich recopila una serie de discos encontrados en los sótanos de una “Amerikahaus” -locales culturales que crearon los americanos con el afán de “re-educar” a la población alemana postguerra- de su ciudad natal para crear piezas sonoras que increíblemente cobran vida propia en las manos de Meliá.

Sus cuatro collages de memoria divididos en movimientos -que bien podrían estar al lado de creadores contemporáneos a ella como Musci, Venosta o Glass (por citar sólo algunos de los que me flipan a mi, obviamente)- van tejiendo una telaraña de músicas que orbitan muy fuera de cualquier tag mierdoso que les pueda atribuir. Son postales preciosistas de jazz volátil y a la vez todo lo contrario o nada de eso, escapan de los márgenes musicales para convertir su escucha en todo una experiencia. Así como la obra de Art Spiegelman, “Music From A Frontier Town” te transporta a cierto lugar donde la fantasía implota en una realidad de esas que te desgarran el estómago, logra transmitir un potente mensaje sin decir una palabra, es más, Meliá desmonta las piezas originales y las de-construye de tal manera que sus saltos de ritmo y estilo son apenas perceptibles a pesar de estar allí todo el tiempo.

Lo dicho, una belleza y una invitación a explorar toda la obra de esta gran mujer.