Max Elibacher "Dual Monologues in Parallel" (Mondoj, 2017)

Fué mientras sonaba un disco en directo de Pierre Bastien que escuché de boca de una colega una de las mejores descripciones de la música del francés: "La música de este tío es como si secuestraras a Horse Lords, los dejaras abandonados en medio de un bosque y los obligaras a hacer un disco utilizando sólo palos, piedras y agua".

Me molan Horse Lords, su música parece una ecuación siempre a punto de resolverse pero sin llegar a ninguna conclusión, es el viaje por el viaje, uno que puede llevarte muy alto y luego aplastarte contra el pavimento en cuestión de segundos. Max Elibacher toca el bajo en el combo de Baltimore y al igual que su banda madre la música que factura el chaval tiene la cantidad suficiente de matemática (aparentemente todos los tracks de este disco los genera un software creado por el mismo) y baile anómalo como para sumergirte en una aventura que sintetiza perfectamente sin necesidad de ser obvia la cantidad de música a la que esta peña tributa en cada uno de sus discos ya sea cuando tocan juntos como cuando van por separado.

Elibacher corta y pega circa los Matmos de la lavadora, mete rítmos que indican -otra vez- cierta obsesión con todo lo que vino de las manos de Fela y en el proceso de concretar, hacerlas de tres o simplificar su discurso se cocina un disco que igual funciona con la palabra avant por delante que sin ella. Eso mola y habla muy bien de esta gente, sus discos son como esa reunión con tus colegas donde igual se pincha a Stockhausen que a Coltrane que a Genesis o alguna mierda de post-hardcore de los noventa que sólo conocíais tú y el loser con el que hacías un fanzine que no leía ni tu novia.

Elibacher, Horse Lords y Pierre Bastien: Agua, Palos y espíritus libres.