Huerco S "For Those Of You Who Have Never (And Also Those Who Have)" Proibito, 2016

Una vez salí a dar una vuelta en bici por las afueras de la ciudad. Era finales de verano y ya se estaba poniendo el sol. Los mosquitos afilaban sus colmillos y había esa luz especial en el aire, humedad. No salí a hacer deporte ni ninguna de esas gilipolleces para las que hay que comprarse muchas cosas en el Decathlon. No. Simplemente salí a que me diera el aire. A veces hay que hacerlo.
Pedaleando sin dirección concreta fui feliz.
Al cabo de un rato paré de andar en la bici y me di cuenta de que se había hecho de noche. Ya era de noche! Me senté en el bordillo de la acera y me miré un rato los pies, pensando en mis cosas otra vez. Bebí un poco de agua de la fuente y tiré un par de piedrecillas en dirección a la bici. Ya no pasaban coches. Una señora que estaba en una parada de bus me miró (Dios la bendiga por no utilizar el teléfono móvil de mierda). Era otro ser humano como yo que estaba haciendo ese tránsito que hacen literalmente centenares de millones de personas cada día: pasábamos del día a la noche. Si lo piensas detenidamente es fascinante cómo se hace de noche de manera progresiva pero imperceptible. Es Magia Borrás. Con los grandes artistas de ambient pasa algo parecido; todo da la impresión de llevar parado dos décadas y de repente te das cuenta de que no, de que se han movido cosas: nunca nos bañamos dos veces en el mismo jodido rio.
La señora me miró y yo la miré a ella, como si fuera un árbol o la fachada de un edificio bonito. Después tiré dos piedras más, me subí a la bici y pedaleé hasta llegar a casa, antes de que los mosquitos pudieran empezar a comérseme. Después de cenar me miré los pies otra vez y volví a pensar pensé en mis cosas. También pensé en la señora de la parada de bus.