Hamish Kilgour "All of it and nothing" (Ba Da Bing, 2014)

Phil Collins (ex batería de Genesis, prolífico músico solista) es más punk que cantar a voz en cuello aquello que decían Crass de “...it's just another cheap product for the consumers head”. El buen Phil -como díría Patton Oswalt- llevaba zapatillas y traje, resumiendo...el tío estaba muy loco. Partiendo de esa base sólo comentar que llevo un tiempo muy jodido intentando convencer a mis amigos de dos cosas: que Genesis tenían temazos y que el primer disco solista de Hamish Kilgour (All of it and nothing, Ba Da Bing! 2014) es algo que todos deberíamos escuchar al menos una vez en nuestra vida.

Y digo que lo tengo jodido porque Kilgour después de años ofreciendo perfección pop y pilotando la nave como un jefe en The Clean y The Mad Scene ha decidido facturar un primer disco solista donde la invisibilidad prima por sobre todas las cosas. Sus canciones son como una lección de “hacia dónde van los magos durante sus actos de desaparición” o como aquel episodio de Bob’s Burgers donde Bob queda atrapado dentro de las paredes de su propia casa incapaz de comunicarse claramente con el mundo exterior.

Armado tan sólo de una guitarra acústica, un glockenspiel, un bajo y un par de drones “All of it and nothing” parece basar su existencia en un impulso casi emotivo, va a lo suyo sin esperar atención y es gracias a esto que escuchar el disco de principio a fin genera esa especie de ensoñación propia de un cañonazo de María. Uno no muy feliz por cierto ya que el corazón del LP late en una atmosfera de relaciones rotas y tiempos complicados.

Skip Spence te la juega con Syd Barret y Hamish parece estarle contando movidas a Lou Reed en “HK Eleven Eight”, hacia el final del disco incluso tenemos en “Hullabaloo” siete minutos de jam cósmico que parecen estar inspirados en la colaboración del de Dunedin con gente como Theo Angell (ex Jackie O Motherfucker) o Sun Araw. Todo esto junto a la producción de Gary Olson -que muestra las aristas de todas estas caciones como heridas abiertas y sangrando- hace de este “All of it and nothing” uno de esos discos que quieres tener siempre muy cerca, máxime en una época donde la gente le da “like” a posts públicos de suicidio.

Ahora, ojo, no estoy diciendo que pavonearte entre tus colegas con haber escuchado este disco te hará más cool que llevar un chandal del H&M por ejemplo (que por cierto, qué cojones...), tampoco lo hará decir que te molan Genesis (que por cierto...chupando rueda) pero en serio, llega a tu casa donde nadie te ve y escucha este disco a ser posible con auriculares y ya está.. bienvenido, todo va a estar bien.