Fasenuova - Aullidos Metálicos (Humo, 2016)

Comentaba Alekséi Leónov que lo que más le impresionó de su caminata espacial -la primera en la historia de la humanidad- fue el silencio aterrador que le permitía escuchar con una claridad tenebrosa los latidos de su corazón y su propia respiración nerviosa y caótica. El miedo del cosmonauta ruso es lo primero que se me ha venido a la cabeza al terminar de escuchar este cuarto disco de los asturianos Fasenuova, el silencio como bienvenida a lo que intuimos pero no somos capaces de reconocer como familiar. Detenerse a escuchar el corazón bombeando electricidad hacia la máquina esperando el momento indicado para dar instrucciones. Leónov, estoy contigo.

Es como si Ernesto Avelino y Roberto Lobo hubieran empezado su particular viaje sobrevolando una fábrica de metal abandonada en medio de un monte, una especie de casa del árbol donde tiempo atrás se hicieron planes para intentar visitar galaxias lejanas. Sus primeros discos bien podrían ser las bandas sonoras de un MRI, rituales de búsqueda que parecen al fin haber encontrado en este disco una pista (algunas veces de baile) donde propulsar su vuelo.

Si "A la Quinta Hoguera" y "Salsa de Cuervo" -sus dos anteriores LPS- fueron el ruido de una fábrica de paisaje incoherente (esa mezcla de chimeneas encendiendo un cielo gris -el experimento- y el ritmo Astur tan camp para arremeter los sonidos -el pop-) "Aullidos Metálicos" vendría a ser entonces el momento en el que el dúo asturiano ha salido a mirar lo que pasa allí arriba, a intentar entender su particular cosmos. El LP en su conjunto se asemeja al momento en el que callas a la ciudad para intentar escuchar todo lo que te rodea, su sonido parece una combinación rabiosa de animales saliendo del escondite, la urbe bramando tecnología y el espacio exterior emitiendo ruidos misteriosos a todo volumen.

El control del silencio para dar la bienvenida al ruido, al eco, al aullido -aquello que astutos predicadores como Prince Jammy, Lee Perry, Cage o Fela tan bien pilotaban- Fasenuova lo ha incorporado en su discurso de una forma tremenda en este disco, allí tienen esos minutos finales de "Hell Angel" a modo de declaración de intenciones. Si existe ruido dentro del agujero de gusano que nos transporta al pasado los de Mieres le acaban de poner banda sonora.

Olvidemos el protocolo de citar a los cinco mismos grupos que queda bien citar si hablamos de gente dándole a los sintes para crear sonidos. Mierdas políticamente correctas aparte, si por la noche miráis allí arriba y sentís ese mismo desasosiego que sintió Leónov al abandonar la nave este disco es para vosotros, es en ese momento donde Aullidos Metálicos habita, cobra sentido y lentamente te atrapa. Dejaros llevar por su poesía científica y su rugir motorizado. Mirad arriba, bien alto.