F Ingers "Awkwardly Blissing Out" (Blackest Ever Black, 2017)

De pequeño solía pasar todos los veranos en una casa de playa, esos veranos yo y mis colegas sólo hacíamos tres cosas: dormir, comer y nadar. Durante ese periodo me obsesioné con meterme en el mar de noche, aún se me pone la piel de gallina recordando la media hora que duraba mi incursión en la oscuridad absoluta. Sentir la sensación de que literalmente cualquier cosa podía pasar (por los lados, por debajo y por encima) era una especie de catarsis donde lo importante no era la contemplación sino la lucha interna con el miedo vía chutes de adrenalina enormes cada vez que escuchaba a lo lejos el tronar de enormes olas invisibles viniendo a por mi.

Awkwardly Blissing Out, el disco que vuelve a reunir en una “banda” a Samuel Karnel, Carla dal Forno y Tarquin Manek es todo lo que pasa -o te imaginas que pasa- por debajo de tus pies cuando nadas en cualquier océano lleno de olas invisibles y oscuridad absoluta. Sus burbujas de dub siniestro y electrónica deslavazada que parecen emerger de un pozo de profundidad desconocida te llevan de la mano a otro lado, para bien pero sobre todo para mal. El eco de todas las perversidades, malestares y maleficios que procesas en la edad adulta pero que se forman en la niñez se acomodan de maravilla por todo lo que hacen en este disco los -en su mayor parte-australianos.

Malrollismo de altísima calidad, salitre donde zambullirse y ecos de maldad, muy bonito todo sí señor.