Efraín Rozas - I Enjoy The World (Buh, 2017)

Más allá del proceso creativo detrás de este disco –que tan bien explica el propio Rozas en su site de Bandcamp- lo que me parece interesante de esta pieza de cuarenta minutos desarrollada por el musicólogo peruano con base de operaciones en Nueva York es su capacidad para llevarte de la mano a una especie de híbrido rítmico donde cualquier cosa es posible y toda posibilidad tiene –literalmente- un espacio sonoro donde desarrollarse.

Nunca me ha gustado eso de tirar del origen del artista para explicar su obra (este no es ni mucho menos un disco de “Folk” o "músicas del mundo"…. o sí, pero creo que entendéis a lo que me refiero) más que nada porque el trabajo de Rozas en este magnífico cassette editado por el sello peruano Buh lo que menos intenta es dar una visión “exótica” de cualquier cosa que tenga que ver con el origen del artista. “I Enjoy The World” es un viaje donde los cánones estéticos se dejan a un lado. La pieza -que podría ser fácilmente dividida en "canciones"- es una continua búsqueda que igual hubiera podido durar cinco horas como ser un bucle constante que nunca llegara a ninguna parte.

Efraín construye –nuevamente, de forma literal- máquinas de sonido que disparan hacía una infinidad de lugares y culturas, y que parecen habitar ese mundo 3D atemporal del cual ya se habían servido hace muchos años músicos de todo el mundo hacia finales de los setenta y principios de los ochenta. “I Enjoy The World” -así como los trabajos del gran Pierre Bastien e incluso de proyectos más clásicos como Woo- te hace sentir parte de un espacio donde las cualidades terapéuticas de la música vuelven a formar parte del origen del mundo (y sé que me estoy pasando tres pueblos con el comentario pero oye esto es un blog no la Wire ni el Rock de Lux).

Rozas -cuya manera de componer se me antoja inspirada en el approach de algunos percusionistas para crear "canciones" (el peruano parece tener muy cerca del corazón a clásicos como MoonDog, Midori Takada o Manongo Mujica entre otros)- factura piezas casi físicas impulsadas por máquinas eléctricas. Cuarenta minutos de misterios sin desvelar que os recomiendo escuchar de principio a fin meditando sobre la cantidad de polvo en suspensión que baila a vuestro alrededor.