Bonnie Prince Billy + Bitchin’ Bajas “Epic Jammers and Fortunate Little Dillies” (Drag City, 2016)

Me cae bien Will Oldham. Una de las razones es porque no le gusta tocar en festivales. No he seguido mucho sus últimos discos pero disfruté inmensamente LPs como “I see a darkness” o, sobretodo, “Ease down the road”. Poco después de publicar este disco pude verlo en concierto, en la banda estaba también David Pajo. Fui con unos colegas americanos que estaban en Barcelona sólo unos dias. Fumamos marihuana antes del show y uno de ellos se cortó el pelo en una barbería cutre. Después escuchamos A Tribe Called Quest un rato y nos fuimos al Razzmatazz 3. Los padres de Oldham también estaban por allí. La madre se sentó al lado del ampli de guitarra de Oldham y no se movió de su sitio en toda la noche. Durante unos momentos apoyó su cabeza en un ampli, con los ojos cerrados. Era bastante mayor, no sé si estaba escuchando la música con atención o simplemente estaba cansada. Oldham Sr. se quedó al fondo de la sala grabándolo todo en video con un trípode bastante aparatoso. Fue un concierto guay. Por lo que dice en la canción “Barcelona” aquella fue una noche movidita para él.
Fast forward de diez años. Bitchin’ Bajas tocan en Miscelánea. Me vuelan la cabeza, es uno de los mejores bolos que he visto en mi vida, cien veces mejor que Oldham. Fue como meditar, follar y comer al mismo tiempo. Podríamos haber estado allí cinco horas. También hablé con ellos, una peña de puta madre. Después del concierto he ido escuchando sus discos más a fondo y con cada nueva entrega me he ido haciendo más fan -al contrario de lo que me sucedió con Cave, grupo con el que comparten algún miembro-.
“Epic Jammers and Fortunate Little Dillies” se parece mucho a lo que uno esperaría encontrar: jam music de contemplación, repetición y expansión, de baño y masaje, de escucha matutina o nocturna. Grabado todo en un solo día, el album tiene más de Bitchin’ Bajas que de Oldham. Las canciones tienen un aire improvisatorio muy marcado y la característica voz de BPB (por momentos recuerda a Lewis) queda aquí en un segundo plano. Quizá no tan redondo como otros discos de los Bajas (“Bitchitronics” sería mi favorito), pero cada nueva entrega sigue siendo un auténtico disfrute para el alma y los sentidos. Vuelo del águila one more time.