Blank Realm "Illegals in Heaven" (Fire, 2015)

El Periodista: "¿ Qué cree usted que hace Jesús con la gente que muere ahogada a bordo de botes intentando llegar a Australia ? ".

El Político: "Jesús sabe que hay un lugar para todos en el mundo, ese lugar no necesariamente tiene que ser Australia"

Siempre he imaginado a los Blank Realm como un submarino. Hasta antes de este "Illegals in Heaven" sus canciones parecían bucear en lo profundo de un océano sino oscuro bastante turbio. Sus primeros discos contaban con una producción acuosa, como si alguien estuviera todo el tiempo intentando acabar con las canciones de estos tres hermanos de Brisbane ahogándolas en alguna bañera. Y muy por debajo de todo ello: del caos del hundimiento y de los espasmos por intentar respirar aún así se podía notar que lo de esta gente era el fabricar canciones con hooks de bajo y guitarra que te atraparan a la primera escucha, chorreándoles por encima -eso sí- capas y capas de lodo espeso para que nada salga a flote. Not Not Fun meets Flying Nun vaya, la broma fácil, eso ya vosotros mismos.

Si en Grassed Inn -su anterior disco- el submarino ya empezaba a mostrar claras intenciones de perder profundidad incluyendo hits que los acercaban de distintas maneras a bandas como The Clean o Wire (como un millón de grupos actuales sí, lo que pasa es que los Blank Realm no iban a meter mano...iban a intentar seducir) en este "Illegals in Heaven" por fin podemos ver algo así como la luz que despediría el océano Índico si Jesús (Alá, Mahoma, Budha...Mordecai, Rigby o Muscle Man) decidiera rescatar de sus profundidades los espíritus de toda la gente que muere intentando llegar a puerto Australiano, es justamente en ellos en los que se inspira este disco.

"Illegals in Heaven" es un greatest hits, un top ten de momentos desesperados, una celebración de la apolítica no por dejadez sino por hartazgo (“I got no views on it. It’s just something that I do” canta Daniel Spencer en No Views) y otra vez los Blank Realm nos regalan un disco que intenta ahogar sus temazos -ahora a nivel lírico y conceptual- en litros oceánicos de materia acuosa y espacial, lo que pasa es que ahora -gracias a la producción del gran Lawrence English- sus canciones despiden sin pudor toda la artillería pop que han escondido sutilmente en sus producciones anteriores, cada track de este disco empieza con un riff de teclado o guitarra que no te deja huir y te mantiene allí atrapado de principio a fin.

La conexión entre The cure, Beach Boys, The Fall y Pretenders esta aquí amigos, el submarino está flotando al lado de cientos de cuerpos en busca de algo y lo hemos encontrado, lo miramos desde lo alto.