Big Blood "The Daughters Union" (Don't Trust The Ruin, 2017)

Sí, probablemente os encontréis con mucha gente en la web que catalogue lo que hacen los Kinsella / Mulkerin como “Avant-Folk” y sí, a lo mejor la etiqueta “Psicodelia” también esté incluida en una reseña políticamente correcta escrita por alguien que pilló en shuffle una canción de la banda. Y vale, puede que toda esa peña tenga algo de razón, al fin y al cabo me imagino que es la misma gente que llama café a lo que sea que vende un StarBucks o World Music a los recopilatorios casposos de Putumayo.

El hecho es que –el ego, que bonito es- siempre he pensado que esta gente de Portland, Maine se ha roto la espalda por crear un mundo aparte, una especie de novela hiperrealista y familiar. Todo lo que hace Big Blood es jodidamente íntimo y peculiar, siempre me he preguntado cómo hacen para crear música que suena físicamente electrizante utilizando sólo instrumentos acústicos y probablemente la respuesta se encuentre en que tanto para Collen Kinsella como para Caleb Mulkerin (tantos años de casados como de discos en la calle) hacer música sea un ejercicio tan natural como llevar a su hija pequeña al cole o hacer la colada.

The Daughters Union, el nuevo disco de Big Blood -que por cierto os podéis descargar por la cara en su Bandcamp (igual que todos sus otros discos)- es otra razón más para querer a esta familia. Nuevamente te introducen por la puerta trasera a su mundo. Un mundo que esta vez parece estar habitado por canciones cuyo camino es fácilmente transitable, es más, me atrevo a decir que aquí los de Maine se la juegan extremo y directamente lanzan hits como pocas veces lo han hecho antes, eso sí, nunca intentando domesticar sus canciones. Aquí todo sigue sonando asilvestrado, con una producción cuyo presupuesto debe bordear los cincuenta Euros y con la magia suficiente como para seguir moviendo montañas.

Sí, probablemente os encontréis con mucha gente (bueno, mucha…) en la web que catalogue lo que hacen los Kinsella / Mulkerin como “Avant-Folk” y sí, a lo mejor la etiqueta “Psicodelia” también esté incluida en una reseña políticamente correcta escrita por alguien que pilló en shuffle una canción de Big Blood. Y vale, puede que toda esa peña tenga algo de razón……o puede que no, averiguadlo por vosotros mismos por favor y hablemos de ello(s).