Betonkust & Palmbomen II - Hotel Breukelen (Pinkman, 2016)

Si alguna vez te preguntaste qué es lo que no estamos viendo el resto de los mortales cuando nos perdemos la fascinación de los abuelos por cualquier obra civil la respuesta está en el 12” de estos dos holandeses y en muchas de las cosas editadas por Pinkman, el sello de Patrick Marsman.

Técnicamente esto es house de boombox en callejón oscuro inspirado por edificaciones abandonadas. Tanto Palmbomen II como Betonkust (productores del barrio de Deen Haag con discos solistas allí arriba bien alto) fabrican pepinos considerables donde el misterio cohabita con una explosión de color con suficientes frecuencias agudas como para iluminar la casa de campo de Madrid y vestir de gala a las ciento cincuenta chicas de la noche que la habitan. Eso sí, ni os preocupéis en ecualizar vuestros sistemas de sonido cuando escuchéis esto, lo bueno de Hotel Breukelen es que lo peta igual tanto en el radiocasete de la Barbie de tu hermana pequeña como en uno de esos platos de cuatro mil Euros inspirados en las hélices de un helicóptero.

Quiero pensar que el responsable de que esto cayera en manos de Marsman fue algún asistente de construcción que escuchó de casualidad a los Betonkust de camino a degustar un bocata de chorizo en el bar de la esquina del curro. Si sois más de Jim Henson (todos de pie) que de croma, más del Imperio Contraataca de Irvin Kershner (héroe) que de la Caravana del Valor (nunca la veáis, no mejora ni en el décimo visionado) y fantaseais con que os inviten a un cumple en el Moscú del ochenta y tres esto es -definitivamente- lo vuestro.