Balcanes "Carne Nueva" (Humo, 2016)

No puedo escuchar música con auriculares en casa, cada vez que lo intento tengo la sensación todo el rato de que alguien vendrá por detrás a cortarme el cuello (me lo voy imaginando literalmente en los dos minutos de valentía que me duran los incontables intentos), tampoco puedo salir de ella sin mirar un buen rato los fogones de mi cocina de gas, es como si intentara encenderlos con la mirada para tener una razón lógica por la cual intentar apagar un incendio que todavía no existe. Sigo teniendo sueños recurrentes en los que el mundo termina con una luz naranja explotando en el cielo y cayendo lentamente sobre nuestros/vuestros cuerpos, sueños tan lúcidos que incluso he podido ver en el tocadiscos del salón de casa este último LP de Balcanes dando vueltas y vueltas mientras un ser extraño me invitaba a presenciar como todos nos íbamos inexorablemente a la mierda. En efecto, las puertas están cerradas y cada vez que escuches esto estaréis dentro tú y Balcanes ..a "solas" con todos vuestros trastornos obsesivo-compulsivos.

Las frecuencias donde se retuercen los Asturianos (siento no alimentar la broma interna sobre el origen de la banda) deben ser básicamente dos pero es justamente su fijación por la métrica, el volumen y la repetición la que hace que este mini LP asome la cabeza fuera del pantano de música de guitarras donde se sumerge. Nada nuevo, cierto, pero muy bien hecho y mientras más alto mejor.

Lo que hacen Balcanes es como tener la necesidad infinita de pulsar un botón la misma cantidad de veces, de salir y entrar la misma cantidad de veces, de darle al play la misma cantidad de veces, de re-grabar la misma cantidad de veces, etc (1), etc (2), etc (3). Voy a intentar dejarlo claro: No, no es que tú estés atrapado con las canciones de Carne Nueva, son ellas las que están atrapadas contigo intentando escapar todo el rato...y -spoiler alert- no les molas una mierda, eres el incendio que no existe, el extraño que no está.